Narrativa del paisaje
En la Hacienda Pompeya de Pitalito, a 1.285 metros sobre el nivel del mar, hay una cubeta lacustrina: una depresión plano-cóncava donde el agua no escurre sino que se acumula. El nivel freático se sostiene a menos de 25 centímetros de la superficie durante la mayor parte del año, y esa saturación define todo lo demás. El Dr. Armando Torrente Trujillo llegó aquí el 9 de septiembre de 2007 y encontró un suelo que no puede ser otra cosa que lo que el agua lo ha hecho ser: un Entisol acuico donde la juventud pedogenética no es falta de tiempo, sino consecuencia del exceso de agua que frena los procesos de diferenciación.
El horizonte Oa (0–20 cm) es la condensación de ese proceso: materia orgánica del 6,80%, carbono orgánico del 3,94%, densidad aparente de apenas 0,90 g/cm³, liviano y esponjoso, cargado de raíces y microorganismos en la franja que el nivel freático permite. La combinación de material fíbrico (fibras vegetales reconocibles) y sáprico (completamente transformado) con la “tierra coprógena” registrada en el documento indica un suelo en proceso activo de humificación bajo condiciones reducidas. A los 20 cm el carácter cambia: C1 y C2 son areno-francos, con gravilla redondeada heredada de los depósitos lacustres, y el material orgánico es sáprico o fíbrico alterado, más mezclado con la fracción mineral.
El hierro cuenta la historia más dramática de este perfil: 485,50 ppm en el horizonte C1, el valor más alto de toda la colección del Huila. En un suelo con régimen Ácuico permanente, el hierro se reduce a Fe²⁺ (ferroso, soluble) y migra con el agua; cuando el perfil se oxida estacionalmente, el Fe²⁺ se re-oxida y precipita formando nódulos y manchas características de los gleysoles. La saturación de bases es notable: 51,0% en el Oa y 53,8% en el C2, valores eutróficos que reflejan los sedimentos lacustres ricos en carbonatos aportados desde el Macizo Colombiano. El calcio de 8,60 cmol/kg en superficie lo confirma.
El ganado que pasta en esta cubeta está destruyendo un sistema de acumulación de carbono y regulación hídrica que la cuenca del Guachicos y el Magdalena necesitan. Las freatofitas — plantas adaptadas al nivel freático superficial — son las únicas especies que este ecosistema puede sostener naturalmente. Cada pisada sobre suelo saturado compacta el horizonte orgánico, reduce la porosidad, acelera la oxidación de la materia acumulada y compromete las condiciones que hacían posible la cubeta. Este perfil, junto al Histosol de La Plata (perfil-0013), es uno de los dos centinelas de los humedales del Huila en esta colección.