Narrativa del paisaje
En la Vereda El Carmen del municipio de San José de Isnos, a 1.700 metros sobre el nivel del mar sobre una vertiente quebrada con pendientes del 28%, el suelo guarda uno de los colores más oscuros de toda la colección: 5YR 2.5/1 en húmedo — un negro casi absoluto, tan oscuro como el basalto, con cromaticidad prácticamente nula. Ese color es el del carbono. El horizonte Ah (0–40 cm) tiene 5.03% de materia orgánica — equivalente a 2.92% de carbono orgánico total — acumulada bajo el régimen húmedo údico a 1.700 metros, en un suelo sobre arcillolitas cuya meteorización lenta y las raíces del café, el frijol y el maíz han ido construyendo durante años. El Dr. Armando Torrente Trujillo lo describió el 22 de marzo de 2009, el día siguiente al perfil de Tobo en Timaná.
Bajo ese horizonte negro viene el Btm argílico (40–70 cm): pardo amarillento (10YR 5/3) con manchas rojas vivas (2.5YR 4/8) que son la firma del hierro oxidado acumulado en ese horizonte por el proceso de argiluviación — el mismo movimiento de arcilla desde la superficie hacia el subsuelo que define al Alfisol, acompañado aquí por el arrastre de óxidos de hierro que dan el contraste de color tan marcado. La textura arcillo-arenosa del Btm confirma el enriquecimiento en arcilla, y la estructura prismática fina en grado débil sugiere un horizonte que está en proceso de consolidar su argílico, no plenamente desarrollado. El color rojo intenso continúa y se profundiza en el horizonte C (2.5YR 4/8, rojo casi puro) — la señal de la arcillolita parental que impregna con su hierro toda la columna del perfil.
El Btm tiene 0.598 cm³/cm³ de humedad a capacidad de campo — uno de los valores más altos de la colección — coherente con las arcillas de alta actividad que el documento describe como plasticidad y pegajosidad en todo el perfil. En los 40 centímetros de Ah negro la porosidad llega al 52.1%: la porosidad más alta de la colección, sostenida por la materia orgánica y las raíces que estructuran el suelo desde dentro. El manganeso en superficie es 93.10 ppm — entre los más altos de la colección, consecuencia del mismo proceso de oxidación que tiñe de rojo los horizontes inferiores.
La pendiente del 28% es el dato que convierte este suelo en un perfil de riesgo. El documento lo registra sin ambigüedad: “el suelo es muy inestable, e incrementa la inestabilidad con los contenidos de humedad en el suelo, originando procesos de remoción masiva y erosión en aquellos lugares donde se ha dado la intervención humana.” La agricultura que hoy cubre esta ladera — café con frijol y maíz — es precisamente el sistema que el Dr. Torrente recomienda para esta zona: cultivos permanentes de sombrío que anclan el suelo con sus raíces. Reemplazar el café por pastos o cultivos de ciclo corto en esa pendiente desencadenaría los mismos procesos de remoción masiva que el documento anticipa.